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Capacidad de aprendizaje

Las 3 habilidades blandas que determinan el potencial de aprendizaje

eye 766 Publicado en 21 Sep. 2021
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¿Un coeficiente intelectual elevado es sinónimo de fuerte potencial de aprendizaje? En cierta medida sí, ya que las aptitudes de razonamiento pueden incidir en la capacidad de aprendizaje. Sin embargo, no se trata del único elemento condicionante. También intervienen otros aspectos como, por ejemplo, las famosas soft skills o habilidades blandas Analicemos aquellas que intervienen en el potencial de aprendizaje.

Tres habilidades blandas que miden el potencial de aprendizaje

Las habilidades blandas , aptitudes interpersonales que condicionan el éxito personal y profesional, se clasifican en dos categorías: interpersonales e intrapersonales. El ámbito relacional, social y comunicativo pertenece a la categoría interpersonal. 
Olvidémoslo. El potencial de aprendizaje es de tipo intrapersonal, lo cual significa que se genera desde dentro y en él interviene el autoconocimiento. Esta categoría exige al máximo tres soft skills: automotivación, autoconfianza y adaptabilidad.

Automotivación

Dos segmentos cargados de sentido: “auto” se refiere a una actitud de realizar las cosas de manera autónoma sin buscar sistemáticamente el respaldo de los demás. Y “motivación” es el motor que genera la energía necesaria para conseguir un objetivo. Cuando van de la mano, “auto” y “motivación” proporcionan autonomía a la persona en un contexto de aprendizaje, infundiendo un sentido de responsabilidad personal. Por lo tanto, la persona automotivada está preparada para fijarse objetivos realistas y progresar a su ritmo para alcanzarlos.

Automotivarse es conocer el porqué de nuestras acciones y no perder de vista este objetivo para mantener el rumbo hacia la consecución de un determinado fin. Se trata de otorgar un sentido y un significado a los proyectos. De este modo, las personas automotivadas no procrastinan y saben dirigir dinámicamente su proyecto para generar fácilmente resultados. Dicho esto, los planes de formación implican, por lo general, esfuerzo y perseverancia.

Cada etapa representa una ocasión para obtener recompensas ya que las personas automotivadas funcionan mejor con incentivos que a base de críticas. Asimismo, son conscientes de que un plan de aprendizaje puede venir acompañado de obstáculos y dificultades. Antes que desmotivarse y tirar la toalla, suelen reaccionar movilizando todos sus recursos para superar estas dificultades, independientemente de la amplitud de las mismas, obteniendo una gran satisfacción al alcanzar los objetivos que se habían propuesto.

Autoconfianza

Es la segunda soft skill que incide en el potencial de aprendizaje. Este sentimiento de seguridad ofrece un mundo de posibilidades a la persona que lo experimenta. La autoconfianza es creer en las propias competencias y sentirse capaz de alcanzar nuevas metas. También consiste en poner más alto el listón de los objetivos siempre que podamos alcanzarlos e, incluso, superarlos, con el gratificante sentimiento de orgullo tan característico de las personas que confían en sí mismas. La autoconfianza entraña una gran libertad de ser y hacer, ya que es propia de las personas emancipadas. También ayuda a las personas a tomar sus propias decisiones, sin necesidad de contar con la aprobación de los demás, ya que creen en sí mismas y esta fuerza interior las anima a actuar.

A diferencia de una persona asaltada por las dudas, condicionada por lo que piensan los demás y que teme no estar a la altura, las personas que confían en sí mismas se focalizan en la acción y están dispuestas a proponerse nuevos retos, aprender y evolucionar, convencidas de su capacidad de éxito.

En el contexto del aprendizaje, la autoconfianza actúa a distintos niveles, ya se trate de elegir una trayectoria, comprometerse con una formación, iniciarse en nuevas prácticas o someterse a un examen, aplicar por primera vez los conocimientos adquiridos, crecer a nivel profesional o reinventarse del todo.  Proporciona autonomía a las decisiones y transmite la seguridad necesaria para orientar las acciones hacia el éxito, empleando para ello los recursos pertinentes. Y si las cosas no funcionan como lo habían planeado, por lo menos lo habrán intentado y eso ya es un primer logro.

Adaptabilidad

La adaptabilidad es la capacidad de ajustar la forma de ser, pensar y actuar de cada uno para estar en armonía con su entorno. Implica proyectarse hacia fuera, prestando atención a lo que ocurre para entender el contexto, su contenido y matices, de modo que podamos reaccionar en consecuencia.

En el contexto del aprendizaje, la persona adaptable tiene una mentalidad abierta y buena disposición para aceptar nuevas ideas y procedimientos. Esta actitud, junto con la flexibilidad, le permite ser receptiva a la hora de asimilar nuevos conocimientos, para integrarlos mejor y relacionarlos con lo ya aprendido. Una persona adaptable está mejor preparada para autocuestionarse y revisar lo aprendido, y sabe discernir cuando necesita actualizar sus conocimientos.

Al margen de la asimilación de nuevos conocimientos, la adaptabilidad se refiere a la aplicación de los mismos. Capaz de salir de su zona de confort, la persona adaptable está dispuesta a sustituir sus prácticas habituales por prácticas perfeccionadas. Por último, la adaptabilidad implica cierta humildad, no tanto porque requiere la aceptación de otras maneras de proceder, pero también volver a ponerse en la piel de un aprendiz.

Profundizar en la detección del potencial de aprendizaje

En menor medida, otras soft skills intrapersonales permiten identificar el potencial de aprendizaje. El autoconocimiento, por ejemplo, incide en las ganas de aprender, ya que conocer los intereses personales ayuda a tomar decisiones estimulantes, en consonancia con nuestras motivaciones. La resiliencia permite superar fácilmente los posibles fracasos y recuperarse para seguir adelante. El optimismo, esa calidad de asombro junto a la alegría de vivir, favorece una asimilación positiva de todos los conocimientos nuevos y cierta prisa por ponerlos en práctica.

En conclusión, la automotivación, autoconfianza y adaptabilidad permiten definir el potencial de aprendizaje, a las cuales podemos añadir el autoconocimiento, la resiliencia y el optimismo. 
Se puede conseguir una evaluación concisa de estas habilidades gracias a la inteligencia emocional que posiciona a una persona con respecto a un estándar de referencia.

¿Está en la media, debajo o claramente por encima? Los resultados no importan tanto como el potencial de desarrollo de estas aptitudes. En otras palabras, nuestro potencial de aprendizaje puede trabajarse y siempre es posible aprender a aprender.

Helen Simard

Asesora en gestión de carrera / Consultora psicologa

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