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Inteligencia emocional

¡ Seamos resilientes: En el trabajo y en la vida!

eye 368 Publicado en 23 Jul. 2020
Seamos
tag #Inteligencia emocional

La resiliencia, palabra que empezó a usarse en física, hace referencia a la capacidad de un material para resistir golpes y volver a su estado original. Aplicado a la psicología  (como  lo hace el autor Boris Cyrulnik), indica la habilidad que tienen las personas para superar un momento difícil o doloroso y salir fortalecido, a veces debido a un cambio de perspectiva. Esta competencia, muy útil en tiempos de crisis, es  a menudo considerada una habilidad innata. La idea de que la resiliencia es una competencia innata no es cierta,  ya que, en realidad, la resiliencia puede trabajarse y desarrollarse.

A continuación, ponemos a su disposición algunas nociones e ideas para implementar en este periodo de crisis.

Expresar sus propias emociones

Por lo general, se dice que una persona es resiliente cuando, al enfrentarse a un momento complicado en la vida, consigue evolucionar o reinventarse tras haber salido de una etapa más o menos prolongada. La resiliencia es, sobre todo, la capacidad de evolucionar y adaptarse ante la adversidad.

¡Ojo! Ser resiliente no significa hacer caso omiso de las dificultades. Una ausencia absoluta de emociones en situaciones traumáticas puede interpretarse como una negación de lo que está sucediendo, lo que imposibilita cualquier forma de adaptación. En realidad, el proceso de resiliencia supone, sobre todo, expresar las propias emociones negativas que se están sintiendo. De hecho, es incluso la única manera de iniciar el trabajo de reconstrucción. Resulta aún más preocupante, que la tristeza o el miedo no hayan salido a la luz desde el comienzo del periodo de crisis. ¡Mejor que guardarse todo para uno mismo, conviene comentarlo con las personas del entorno, ¡incluso con algún profesional de la salud!  Obviamente realizar un trabajo sobre sí mismo resulta fundamental para lograr expresar las emociones, comprenderlas y poner  nombre a lo vivido. Es un esfuerzo que vale la pena: cuando  logramos desprendemos de las emociones negativas, ya podemos levantar cabeza.

Aprender a proyectarse

Aunque algunos componentes de la resiliencia no pueden trabajarse (por ejemplo, las características fisiológicas y la construcción del individuo), algunos ejercicios si permiten desarrollar una capacidad de adaptación que puede convertirse en una gran aliada cuando se presentan situaciones traumáticas. El eje central de este ejercicio es la proyección hacia el futuro. Aunque no cualquier futuro: ha de ser un futuro que no esté condicionado por las dificultades del momento presente. Un futuro en que dichas dificultades abran paso a una vida más tranquila. A pesar de todos los pensamientos que asaltan nuestra conciencia cuando hay dificultades, pero es importante recordar que las dificultades terminarán..

 La resiliencia es el resultado de la transformación de las emociones en fortalezas. Aprender a proyectarnos, trabajamos nuestra capacidad para enfrentarnos a la adversidad. En una entrevista con la agencia WeChamp, el deportista Cyril Moré, siete veces medallista paralímpico en esgrima, explicó que: “durante la hospitalización después de mi caída, no dominaba mis movimientos. Mis desplazamientos se habían visto limitados durante un tiempo indefinido, sin poder ver el final de túnel, como  ha ocurrido con este confinamiento. He puesto un gran empeño en proyectarme hacia el futuro, lo cual me ha ayudado a mantenerme abierto, dinámico y motivado día a día.”
¡Una gran lección de valentía! 

¡Pensar y dar sentido!

 Además de expresar las propias emociones y ser capaz de visualizar un futuro agradable, las bases de la resiliencia están en nuestra capacidad de dar sentido a las dificultades que nos vamos encontrando en el camino. Cuando conseguimos encontrar una lógica a lo que nos ocurre, las situaciones difíciles pierden intensidad emocional y aprendemos a convivir con ellas, como algo inevitable, que es normal. ¿Es más fácil decirlo que hacerlo? En realidad, algunos trucos nos pueden ayudar:

●  hablar con personas con experiencias semejantes a las nuestras permite tener un punto de vista más objetivo y tomar distancia frente a las propias dificultades.

●  buscar información  sobre lo que nos pasa nos permite entender mejor nuestras dificultades. ¡Es importante comprobar detenidamente las fuentes de información, la información errónea puede ser peor que no saber!

●  cuando las dificultades no obedecen a ninguna lógica, desarrollar la resiliencia consiste en aceptar las dificultades, lo que nos permite reunir la fuerza necesaria para recuperarnos.

En conclusión, la resiliencia es una habilidad que todos y todas podemos desarrollar, nos permite plantar cara a las dificultades y reinventarnos en la adversidad. ¡Expresar las emociones, visualizar un futuro mejor y dar sentido a las dificultades son nuestros mejores aliados!

 

Para ir más lejos, lea también nuestro ebook sobre inteligencia social.

Nolwenn Anier

PhD- Consultora de I + D - Periodista científico

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