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Habilidades Blandas

Enfoque en las competencias transversales : la firmeza en el liderazgo

eye 178 Publicado en 02 Jun. 2022
Enfoque
tag #Habilidades de gestion

Las competencias transversales se han convertido en  el punto de referencia para la evaluación. Son  una ventaja competitiva en la contratación, un vector de visibilidad para la orientación profesional y una potente vía de desarrollo para el coaching, entre otras. Todos los sectores de la gestión de carreras se están enfocando en estas competencias.

Continuemos nuestra serie dedicada a las competencias transversales, con una habilidad de alto nivel: la firmeza en el liderazgo.

Esta competencia transversal es específica para las funciones directivas y es muy deseable en todos los puestos de alto nivel. Aunque  muy pocos  directivos  pueden decir que la dominen, es posible desarrollar esta habilidad excepcional, trabajando mucho en uno mismo y con la motivación de convertirse en un líder completo, que pueda asumir cómodamente este papel tan exigente y transmitirlo a su equipo.
Veamos qué significa esta habilidad, en qué consiste y cómo desarrollarla.

La firmeza en el liderazgo : la habilidad de hacer frente a lo que sucede

Los científicos coinciden en que la firmeza en el liderazgo es la capacidad de : "hablar con asertividad y poner límites cuando la situación lo requiera". Además de la capacidad de imponerse en situaciones tan variadas como complejas, también es la expresión de un yo asertivo, consciente de su potencial y de  sus límites. Como ser humano, por encima de todo, el directivo debe saber poner sus emociones al servicio de su función y convertir sus miedos, por muy naturales que sean, en una fuerza para tener el valor de ser, pensar y hacer lo correcto.

Tanto hoy en día como  en el futuro, el mundo del trabajo está sometido a transformaciones inesperadas. En estas condiciones, el directivo debe ser tranquilizador, educativo, unificador, visionario, resolutivo y pionero, ofreciendo a su equipo el apoyo que necesita y erigiéndose en el punto de referencia en el que confiar.

Los fundamentos de la firmeza en el liderazgo

Hay varios elementos que constituyen una competencia transversal. Estos elementos influyen en la forma en que se mostrará la competencia, su dominio y su potencial de desarrollo. Estos elementos son cinco:

  • Personalidad: son los rasgos naturales del carácter de una persona. Cuanto más alto sea el rasgo deseable para  una competencia, más fácil será que se muestre y utilizarla eficazmente. Sin embargo, como los rasgos de personalidad son estables por naturaleza, desarrollar una habilidad a partir de la personalidad será más difícil.

    Con respecto a la firmeza en el liderazgo, es necesario un buen equilibrio entre el control y la capacidad para transmitir una visión, impulsar una dinámica y no ser una presencia intrusiva para cada miembro del equipo. Si bien se debe estar al mando para indicar hacia donde se va, el directivo debe al mismo tiempo saber escuchar a su equipo, solicitar opiniones y tener en cuenta las necesidades, para conseguir el compromiso de todos en el logro de los objetivos.

    El directivo ha de mostrar ambición, para competir por esta función y sentirse cómodo en él, pero con una dosis de moderación, para no ser percibido como demasiado centrado en sí mismo. Quiere inspirar y gestionar de forma humana, con mucha autenticidad. Sus acciones son coherentes con sus palabras; predica con el ejemplo, es autodeterminado y persistente,  sabe reconocer sus errores y rectificarlos.
     
  • Interés y motivación: se refieren a lo que a la persona le gusta hacer, lo que le motiva y le entusiasma. Están relacionados con el placer y la satisfacción derivados de una actividad. Influyen en el desarrollo de las habilidades, ya que es más probable que una persona con interés y motivada se esfuerce más por mejorar.

    Las principales fuentes de motivación de la firmeza en el liderazgo son la necesidad de influir, de superarse a sí mismo y de desarrollar a los demás. El directivo quiere influir en los resultados de la empresa, interviniendo en las elecciones importantes y participando activamente en las decisiones. Busca asumir retos saliendo de su zona de confort para enfrentarse a sí mismo y luchar por lo mejor. Por último, le estimula la idea de ser un referente para los demás y poder ayudarles a crecer y desarrollarse, siendo una fuente de inspiración para otros.
     
  • Aptitudes: se basan en las habilidades y conocimientos de la persona y son de carácter adquirido. Incluyen habilidades profesionales y “blandas” que, gracias a su fuerte potencial evolutivo, tienen un impacto positivo en el desarrollo de las competencias.

    La firmeza en el  liderazgo es una de las competencias en las que más se necesitan las habilidades emocionales. Para ser tener seguridad al desempeñar una función directiva, primero hay que tener un alto nivel de autoconocimiento, para poder reconocer no solo los puntos fuertes, sino también los límites. Porque tener firmeza como directivo también significa mostrar humildad, aceptar que otros pueden ser más competentes que uno mismo, y darles el espacio para crecer.

    Consciente de su propio valor y con la fuerza de la confianza en sí mismo, asumen sus responsabilidades con compromiso y saben mantener el control de sí mismos y afrontar las dificultades con calma, sabiendo tranquilizar a su equipo.

    El directivo con firmeza en el liderazgo es empático y asertivo; sabe liderar con respeto, pero con firmeza sin tener un efecto negativo en los demás;  y sobre todo sabe solucionar situaciones difíciles y comunicarse con diplomacia y claridad. No elude sus responsabilidades cuando hay que reorientar a su equipo, y lo hace en el momento oportuno, con tacto, benevolencia y firmeza. Por último, también sabe expresar su desacuerdo con la alta dirección, entablar debates constructivos, teniendo siempre presente el bienestar de todos y lo mejor para rendimiento de la empresa.
     
  • Habilidades cognitivas: son la capacidad de la persona para pensar y comprender su entorno, para captar su complejidad y dar respuestas adecuadas. Las capacidades cognitivas se pueden desarrollar hasta cierto punto, con esfuerzo y constancia en la práctica de actividades de entrenamiento.

    Las capacidades cognitivas necesarias para de la firmeza en el  liderazgo son avanzadas, ya que deben permitirle tener una visión global de las cosas, identificar rápidamente lo que está en juego en una situación, evaluar las sutilezas del discurso de una persona y entender su valor y dar respuestas adecuadas en todas las circunstancias. Su capacidad de análisis crítico, su buen juicio y su capacidad de razonamiento lógico le permitirán ser autónomo y fiable a la hora de tomar decisiones en situaciones muy complejas.
     
  • El entorno: cualquier competencia puede ejercerse de forma eficaz si el entorno en el que se necesita lo permite. Un entorno desfavorable puede limitar el potencial de  una competencia. Cuanto más en sintonía esté una persona con el entorno en el que se encuentra, mejor se sentirá y más probable será que pueda rendir al máximo.

    Aunque la firmeza en el  liderazgo puede darse en todos los entornos de trabajo, será más útil en aquellas situaciones en que el foco esté tanto en el rendimiento, como en las personas. Permitirá centrarse en el rendimiento y la superación personal, sin dejar de considerar el bienestar y la inclusión del equipo y el espíritu de equipo.

Posibilidades de desarrollo

Para desarrollar la firmeza en el liderazgo , es necesario trabajar en el autoconocimiento, especialmente a través del coaching individual. Saber quiénes somos nos permite gestionar por  nosotros mismos y no a través de normas impuestas. Nos permite gestionar en función de nuestros puntos fuertes, nuestros recursos , nuestros valores, pero también de nuestras vulnerabilidades. Ser uno mismo en la gestión permite aspirar a un ideal accesible, para mejorar constantemente y luchar por lo mejor de uno mismo.

Los talleres con grupos de líderes también son recomendables para  impulsar naturalmente el deseo de desarrollar esta importante competencia  Estos talleres grupales suelen incluir actividades experienciales para vivir diversas experiencias relacionadas con las funciones directivas y luego volver a analizar la experiencia. Es esta parte reflexiva la que es fundamental para el desarrollo de la competencia, ya que permite tomar conciencia de las propias acciones, analizar su calidad y adquirir conocimientos para uno mismo, con el fin de reforzar estas acciones, o hacerlas evolucionar a mejor.

Por último, la tutoría es una buena manera de desarrollar esta habilidad. Estar en contacto con otros directivos es una gran fuente de inspiración. El intercambio, la puesta en común y el apoyo que proporciona esta relación permiten identificar las dificultades encontradas en el despliegue de esta competencia y encontrar soluciones adecuadas, inspiradas en las experiencias y conocimientos del mentor.

Helen Simard

Consultant psychologist

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