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Smart data vs Intuición: ¿Qué es mejor en la toma de decisiones?

20 Nov 2018

Smart data vs Intuición: ¿Qué es mejor en la toma de decisiones?

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Los datos son la base de todas las decisiones que tomamos. Vivimos en un mundo hiperconectado, donde nuestros mails, móviles y redes sociales generan cada día  2,5 trillones de bytes de información. Esto no se puede comparar a la cantidad de datos que nuestro cerebro puede procesar en menos de un segundo.

Entonces, en temas de selección, ¿a que le deberíamos dar más confianza? ¿a los datos o a nuestra intuición? Esto se conoce como el dilema de Corneliano una situación de difícil solución que preocupa más que nunca a los reclutadores.

Smart Data: ¿un aliado inteligente?

Las últimas investigaciones muestran que los algoritmos pueden ser más fiables en la toma de decisiones que el instinto humano. De hecho, en la selección de personal, hay un un 25% más de probabilidades de “elegir bien” usando estos algoritmos que si el reclutador se basa solo en su propia experiencia o se deja guiar por su propio instinto.[1]

Aunque los algoritmos ofrecen ventajas indiscutibles en el análisis rápido de los datos, utiliza únicamente los datos que se han preseleccionado. Entonces podríamos cuestionar la fiabilidad del análisis; o bien la relevancia de los elementos que se han tomado en cuenta.

Por lo cual, resulta fundamental tener un enfoque “smart”, o inteligente, cuando realizamos la selección de los datos y adoptar un enfoque multicriterio para así integrar puntos de vista complementarios para obtener resultados fiables y útiles en la toma de decisiones.

Además, no sólo basta con escoger al candidato apropiado para el puesto sino que conviene también tener en consideración su afinidad con el equipo, la cultura y los valores de la organización en la que se incorporará y crecerá.  Esto dificulta aún más la toma de decisiones ya que la información sobre el potencial de una persona y su capacidad de adaptación están ocultas por naturaleza, por muy hábil que sea el reclutador.

Por ello, los test psicométricos se destacan como una fuente de información valiosa ya que permiten explorar múltiples características y factores complementarios relevantes sobre una persona con la finalidad de predecir de forma fiable el potencial de un candidato. Usando algoritmos poderosos podemos aprovechar al máximo estos indicadores de forma digital que nos permitirá profundizar en el enfoque predictivo. Esto facilita el análisis de los perfiles para los reclutadores y garantiza la objetividad en la toma de decisiones.

Entonces, ¿podemos aumentar las probabilidades de contratar a la persona apropiada basando nuestra decisión en los datos? Sí, a condición de identificar los datos relevantes, estableciendo de antemano los criterios que sean realmente importantes y definiendo claramente qué expectativas se tienen respecto a las aptitudes y el potencial del candidato.                                                                                     
Pero, ¿es posible contratar basándonos únicamente en un algoritmo? La respuesta está clara, un algoritmo nos ayuda a tomar una decisión pero no sustituye al juicio humano.

La intuición: ¿debería participar en la toma de decisiones?

¿Cuántas veces ha tomado una decisión escuchando su “voz interior”, su “sexto sentido” o siguiendo una “corazonada”? Usted no es el/la único/a. Los estudios apuntan que un “73% de personas interrogadas afirmaron dejarse guiar por la intuición para tomar decisiones.”[2]

La intuición puede definirse como la capacidad de nuestro cerebro para sacar conclusiones a partir de información de la que no somos conscientes, sin utilizar el razonamiento analítico. Nuestro cerebro nos comunica de forma automática su propio análisis de percepciones, vivencias y experiencias, sin ser conscientes de ello.

No obstante, aunque nuestro cerebro sea muy eficiente a la hora de analizar un dato, incluso más rápido que un ordenador, no ocurre lo mismo cuando se trata de procesar un cúmulo de información. El cerebro tiende a memorizar algunos elementos y a eliminar otros ya que sólo puede procesar la información de manera aislada.

Como el cerebro sólo necesita un centenar de milisegundos para pasar de una tarea a otra, tenemos la sensación de estar haciendo varias cosas a la vez. Se trata al mismo tiempo de una fortaleza y una debilidad ya que por ejemplo, el cerebro de un experto en selección de personal hará una selección de sus vivencias y conocimientos (sólo podemos tener intuición sobre lo que conocemos) y la intuición podría convertirse en una verdadera ventaja llevándonos a tomar una decisión de mayor calidad, que tenga en cuenta información cualitativa.

Al contrario, la cantidad de información que debe manejar el cerebro de un reclutador inexperto le llevará a tomar una mala decisión ya que dispondrá de menos experiencias o conocimientos en la que basarse. Filtrará la información con sus sesgos cognitivos y su intuición le llevará a sacar conclusiones erróneas. Por lo tanto, la toma de decisiones es un proceso complejo y podemos afirmar que ninguna decisión se toma con absoluta certeza.

Seguir únicamente nuestra intuición sería excesivo pero, basarnos solamente en datos fácticos sin tomar en cuenta las habilidades de nuestro cerebro, es igualmente problemático. La solución está en conseguir un equilibrio óptimo entre datos e intuición, entre lo humano y lo digital.

 

[1] Harvard Business Review, In Hiring, Algorithms Beat Instinct, 2014
[2] Harvard Business School, estudio llevado a cabo por el profesor Jagdish Parikh, sobre una muestra de 13 000 altos ejecutivos.


 
Lucia Mititel
Responsable de comunicación y comercialización digital
Lucía cuenta con 10 años de experiencia en comunicación y comercialización digital. Empezó a trabajar en Central Test en 2008 y desde entonces ha desarrollado su pasión por la psicología y los recursos humanos. Lucía tiene curiosidad e interés en múltiples campos y disfruta aumentando sus conocimientos; le gusta ponerse retos y escribir sobre los temas que le fascinan.