> Profesional > Art�culos RR.HH.

El potencial humano más allá del C.I.

Aunque el coeficiente intelectual (C.I.) es el estándar de medición más utilizado en materia de inteligencia, existen otros factores que son igual de importantes para el éxito.

El C.I. se ha convertido en un punto de referencia absoluto para la inteligencia, tanto en el lenguaje cotidiano, como en los medios de comunicación o en la comunidad de psicólogos. En Google, las palabras clave "C.I." y "test de C.I." están entre las más buscadas del mundo en Internet. El equipo de I+D de Central Test ha analizado las ventajas y las limitaciones de los test de C.I., además de su impacto en el éxito profesional.
A continuación, exponemos los hallazgos:

En resumen:

  • El C.I. es la principal forma de medición de la inteligencia reconocida a nivel mundial.
  • Hasta cierto punto, el rendimiento profesional y educativo está relacionado con el C.I.; sin embargo, existen otros elementos que desempeñan un papel más importante.
  • Los test de C.I. contabilizan el 8% de los test usados por los 3.500 clientes de Central Test en todo el mundo en 2011. Por lo general, los expertos en RR.HH. utilizan una combinación de varios test.
  • La inteligencia es compleja. Existen dos conceptos de inteligencia contrapuestos: uno describe la inteligencia como "singular" y se centra en la idea general de la inteligencia; el otro considera la inteligencia como "múltiples facetas".
  • El C.I. se considera menos importante a la hora de alcanzar el éxito en ciertos oficios que otras capacidades como la inteligencia emocional, la creatividad, el lenguaje, el pensamiento crítico o la visión general.

La complejidad de la inteligencia

En un sentido general, los psicólogos están de acuerdo en que la inteligencia puede definirse como la capacidad general de actuar de forma intencionada, pensar racionalmente y adaptarse de forma eficaz al entorno. Algunos expertos en la materia, como el psicólogo británico Charles Spearman, apoyan un enfoque unitario y ven la inteligencia como una capacidad general y unificada de juicio, sentido común, iniciativa y adaptación a las circunstancias. Dicha capacidad se podría medir y expresar de forma numérica. Otros apoyan un enfoque múltiple que diferencia entre distintos tipos de inteligencia.
Howard Gardner habla de ocho tipos de inteligencia: inteligencia visual-espacial, verbal-lingüística, corporal-cinética, lógica-matemática, interpersonal, musical, intrapersonal y naturalística. Y su colega norteamericano Robert Sternberg también propone tres tipos de inteligencia: inteligencia analítica, creativa y práctica. Sin duda alguna, se pueden conciliar estos enfoques diferentes. La inteligencia es un fenómeno complejo y todavía estamos lejos de descubrir todos sus secretos. Sin embargo, los avances combinados realizados por la psicología y la neurociencia nos ayudarán de manera considerable.

¿Qué es el Coeficiente Intelectual?

Una forma común de medir la inteligencia es mediante los test de C.I. El primer test de C.I. se desarrolló en 1904 por el psicólogo francés Alfred Binet, quien quería encontrar una forma para identificar a los niños con problemas de aprendizaje. Unos años más tarde, este método fue adoptado por los investigadores norteamericanos H. Goddard y Lewis M. Terman, quienes trabajaban en la Universidad de Standford. Su meta era normalizar una forma para valorar la inteligencia y poder evaluar a los individuos en relación con la población de referencia.
En las décadas siguientes, las escalas de Stanford-Binet y Wechslerse se hicieron normas para los test de C.I. y crearon toda una industria alrededor de la evaluación de la aptitud intelectual.

La mayoría de test C.I. evalúa las capacidades cognitivas como el razonamiento lógico y las habilidades verbales y numéricas (consultar Test de Razonamiento). Por lo general, las puntuaciones de C.I. globales se calculan según una escala cuya media es 100 y la desviación estándar es 15. Aproximadamente el 95% de la población tiene una puntuación situada entre dos desviaciones estándar, es decir, entre 70 y 130.

¿Qué determina si alguien tiene un C.I. alto o bajo? Esta pregunta lleva mucho tiempo siendo discutida por psicólogos, sociólogos y especialistas en la educación. Sin embargo, no se ha logrado un consenso sobre si el C.I. en los niños lo determina la interacción entre factores hereditarios y su entorno. En el caso de los adultos, existe una clara correlación entre el C.I. y el nivel de educación y, por consiguiente, entre el C.I. y la profesión.

El C.I. y el rendimiento

La mayoría de la gente cree que el C.I. es la única referencia para evaluar la inteligencia y las capacidades de un individuo, pero no es así. Recientes estudios científicos han demostrado que el C.I. está correlacionado con el rendimiento laboral y académico pero, sin embargo, dicha correlación no es lineal. Hasta cierto punto, el rendimiento aumenta en relación a éste, pero después de ese punto, el rendimiento comienza a correlacionarse más con otros factores como la personalidad, la motivación y la inteligencia emocional.

Los test de C.I. en el ámbito laboral

¿Qué efectividad tienen los test de C.I. usados en empresas? Las estadísticas más recientes sobre los test de C.I. de Central Test, líder europeo en test psicométricos, indican sólo un 8% de test realizados por los 3.500 clientes de RR.HH. en todo el mundo. Los test de personalidad, que ofrecen una visión más detallada del perfil psicológico del sujeto, suman más del 60% de los test realizados hasta el momento este año. Los siguientes test más usados son los relacionados con el potencial de liderazgo y el potencial en ventas.
Los test de C.I. generalmente se utilizan para trabajos de menor rango. Los test de inteligencia emocional, que se usan más frecuentemente a nivel directivo, suman el 5% de los test pasados. Sin embargo, las empresas utilizan por lo general una combinación de test de personalidad y aptitud para evaluar el potencial del candidato o empleado.

Otras capacidades, más allá del C.I.

Existen muchos sistemas distintos que pretenden ofrecer una visión general de las facultades intelectuales. Lo cierto es que hemos heredado multitud de aptitudes que son importantes para nuestra auto-realización, además del razonamiento lógico que aplicamos ante un entorno estructurado.
Hay factores que son importantes para el rendimiento profesional:

La inteligencia emocional: Este concepto está definido como la capacidad para identificar y gestionar las emociones. Se puede medir de la misma forma que el C.I. usando el "coeficiente emocional" (C.E.), que es el denominador común de las facultades emocionales. Aunque es menos conocida que el C.I., pero igual de importante, la inteligencia emocional ha comenzado a encontrar su lugar entre los sistemas de recursos humanos.

La creatividad: Se trata de saber cómo abandonar el camino marcado y encontrar rutas nuevas y poco convencionales. Sin embargo, no se trata sólo de generar ideas originales. Antes de que Arquímedes gritara "¡Eureka!", tuvo que hacerse la pregunta correcta. Es decir, para encontrar una solución innovadora, uno debe ser capaz de fijar una meta, centrarse en ella y superar las complicaciones desde una perspectiva original y nueva. Consulte el artículo sobre este tema.

El lenguaje: Implica habilidades complejas como la comprensión, la escritura, la conversación o el arte de la improvisación. Lo que se mide en un test de inteligencia como "inteligencia verbal" es sólo una pequeña parte de nuestra capacidad para comunicarnos.

La metódica: Es la capacidad para elegir la mejor manera de resolver un problema y se aplica especialmente en áreas como el desarrollo de TI. Se puede evaluar mediante diferentes supuestos. Por ejemplo, si pregunta a un ingeniero un programa para calcular una suma simple y la media con una lista de números; el ingeniero "metódico" desarrollará un programa genérico y utilizará las funciones "suma" y "media" como variables. El ingeniero "no metódico" duplicará el mismo programa para ambas funciones, "suma" y "media", creando así soluciones más restrictivas.

El pensamiento crítico: Éste está estrechamente relacionado con el C.I. pero también va más allá. Se trata de poder ejercer un juicio considerado e intencionado como respuesta a una situación, conjunto de observaciones o serie de argumentos complejos. El General Analytical Aptitude Test (GAAT) (disponible en francés) publicado por Central Test evalúa el pensamiento crítico del candidato. Éste dispone de un factor desestabilizador para los candidatos que han recibido formación sobre cómo pasar los test de C.I.

La intuición: Aunque se desconoce mucho, es un hecho que nuestros cerebros disponen de muchas capacidades que están por descubrir. Nuestro subconsciente registra información de nuestro entorno y, posteriormente, puede actuar de forma subliminal en nuestro consciente para alertarnos de peligros concretos. La intuición es indispensable para una gran cantidad de trabajos, como para un empresario o un periodista, por ejemplo, que debe juzgar la credibilidad de la información antes de comprobarla.

La visión global: Es la capacidad para analizar una situación de forma completa, sabiendo tomar perspectiva. Por ejemplo, un director que tiene una buena visión global recuerda sus objetivos y su estrategia. Sabe cómo integrar distintos enfoques y puntos de vista (financiero, técnico y comercial) logrando una síntesis que le permite tomar la decisión adecuada.

Las herramientas publicadas por Central Test permiten evaluar varias de estas capacidades, incluyendo la inteligencia emocional y el pensamiento crítico. Otras habilidades, como la creatividad y la visión global, se evalúan por medio de los test de personalidad. A pesar de existir un sinfín de herramientas, resulta complicado saber cómo evaluar de manera científica aptitudes como la creatividad, la intuición, la organización, el lenguaje y ciertos aspectos de la inteligencia emocional. Éste es el verdadero desafío al que se enfrenta nuestro equipo de Investigación y Desarrollo.

Por Patrick Leguide, fundador y presidente de Central Test
www.centraltest.es